Un fast food de mariscos desde México. Un restaurant de sushi desde E.U.. Servicios inmobiliarios desde España. Mochilas desde Colombia. El catálogo de posibles productos y servicios de franquicias importadas es extenso y variado. Las marcas se declaran seducidas por la Argentina, mas los grandes movimientos esperan mayor estabilidad: los especialistas aseveran que el interés es creciente y que hay una posibilidad grande de que pronto algunas compañías del extranjero desgasten la hegemonía de las nacionales, que conforman el noventa por ciento del mercado local.

No es casualidad: si bien los franquiciantes esperan lo mismo que cualquier otro inversor -seguridad jurídica, estabilidad y continuidad en la política económica- el interés en el mercado argentino se revitalizó desde que se terminaron las restricciones para virar dividendos al exterior. Mientras, la «balanza comercial» de franquicias prosigue superavitaria: la Argentina se afianza como el país más exportador de franquicias de servicios de América latina y ciertas marcas locales dan sus primeros pasos en destinos exóticos como Dubai.

La situación del mercado interno es una contradicción feliz: pese a un 2016 con números de consumo alarmantes, el sector medró un dieciocho por ciento en marcas franquiciantes con respecto al año anterior, conforme un informe de la asesora Estudio Canudas, que también indica que la actividad representa el dos por cien del PBI y produce 203.500 trabajos.

Entre las marcas internacionales con interés de llevarse una tajada de ese mercado creciente, Carlos Canudas señala que se hallan el restaurante de sushi estadounidense Kona Grill, la pizzería de España Telepizza, el retail de accesorios colombiano Totto y la cafetería colombiana Juan Valdez, con la que se especula hace unos años por el hecho de que ya tiene presencia en países vecinos.

Por su lado, Marcelo Salas, presidente de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF) y socio de Café Martínez, mienta a la cadena de comida rápida Denny’s y los mercados sibarita Dean & Deluca, ambas marcas de origen estadounidense. En una entrevista en el programa Comunidad de Negocios de LN+, el empresario explicó que hay «mucho interés por venir a la Argentina», sobre todo en el rubro gastronómico y de una parte de firmas que pusieron un pie en países vecinos como Paraguay o Chile. «Asimismo hay países que ya antes no nos tenían en el radar y el día de hoy están interesados, como en el caso de el país nipón», señaló.

¿Habrá nuevos nombres próximamente? Una cadena mexicana de comida rápida de mariscos y pescados, Mr. Fish, podría estar en la Argentina a fines del actual año, según Daniel Arce, asociado de la asesora Franquicias que Crecen. «Las marcas están con ganas de venir al país pues la prensa internacional les habla bien de la economía argentina con independencia de la realidad local. Saben que ahora pueden ingresar productos y estiman que hay suficiente mercado interno», dice, y añade que su compañía recibe consultas singularmente desde México, de parte de empresarios gastronómicos, y de España, de compañías inmobiliarias como Tecnocasa o Alfa Inmobiliaria, afirma.

Una compañía de joyas analiza la posibilidad de desembarcar en el país. Pandora es el «Zara» de las joyas: buenos diseños, calidad admisible y costes alcanzables. Una combinación de diseño europeo y manufactura asiática. La compañía fundada y dirigida en Copenhague, Dinamarca en mil novecientos ochenta y dos está presente en más de 100 países y emplea a más de 20.000 personas, casi la mitad en Tailandia donde fabrica sus productos.

Las marcas internacionales se comportan como cualquier inversionista extranjero. Aguardan estabilidad y quizás uno o dos grandes que den el salto y animen a las otras, afirman los especialistas. Canudas, además, opina que alén de los resultados de las PASO va a ser clave el resultado de las elecciones legislativas en octubre próximo.

Otro desafío para la importación de franquicias está relacionado con que las marcas extranjeras desean operar bajo la modalidad de máster franquicia, esto es, mediante un inversor local que se encarga de la expansión de la firma y busca nuevos franquiciados, pero el interés local está más puesto en desarrollar las franquicias individualmente.

«En los últimos tiempos, hubo ciertos desembarcos de franquicias de estética que llegaban desde España o bien Brasil, pero no son señales de una movida específica -analiza Mario Comi, gerente general de Francorp-. El fenómeno, en ocasiones, surge con alguien que viaje, se encuentre con una idea renovadora y vea la posibilidad de que funcione en la economía argentina. No es necesario que una gran marca realice una apertura atractiva para inspirar a otros».

Canudas mantiene que si bien todavía hay cierta tibieza, el país prosigue siendo atrayente más allá de su coyuntura económica: «Durante prácticamente 15 años las marcas no pudieron venir y ahora se les abre un mercado totalmente marquero y con una población consumista. Muchas fueron a S. de Chile o bien a Asunción, ciudades con muchos menos habitantes que Buenos Aires. Somos un destino interesante pero debe pasar un tanto más de tiempo», evalúa el asesor.

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