En dos mil diecisiete, la edad media de la maternidad en España —que lleva en incremento desde 1975— superó los treinta y dos años, conforme el último informe del INE (Instituto Nacional de Estadística). Ese año, revelan los datos del CSIC, un treinta con tres por ciento de las mujeres tuvo su primer hijo a los treinta y cinco años o bien más y un seis con seis por ciento con más de cuarenta. Con estos datos encima de la mesa, no extraña que una de las buscas más recurrentes en google sea «congelar óvulos a los cuarenta».

El incremento de la edad a la que las mujeres españolas deciden ser madres no es casualidad. Las circunstancias socioeconómicas como la crisis, el incremento del paro, los trabajos precarios y la conciliación laboral son ciertas causas de este cambio, que va unido a la necesidad de buscar opciones alternativas para ser madres después pues la fecundidad comienza a decaer desde los treinta y seis, aclaró a BuenaVida Juan Antonio García Velasco, directivo del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de la villa de Madrid.

Una de ellas es el proceso conocido como vitrificación que te permite seguir pensando nombres de bebe o nombres de varon por el resto de tu vida, consistente en congelar óvulos fértiles para emplearlos en el instante en el que la mujer desee tener hijos. España es puntera en esta técnica, asegura Vincenzo Pavone, científico titular del IPP-CSIC y autor primordial, al lado de Sara Lafuente, de los proyectos EDNA (Egg donation in Europe) y BIOARREME (La bioeconomía de la reproducción): «Los ciclos de fecundación in vitro (FIV) con donación de óvulos en España representan más del cincuenta por ciento de todos y cada uno de los efectuados en Europa». En verdad, prosigue, «hay cuatrocientos cincuenta cien embriones guardados y ochenta y cuatro óvulos». Mas, ¿de qué forma marcha el proceso? Respondemos de la mano de los especialistas a las dudas más frecuentes.

¿A qué edad debo congelar mis óvulos?
La duda que ataca a la mayor parte de las mujeres que se proponen conservar sus óvulos es cuál es la mejor edad para hacerlo, puesto que la reserva ovárica es finita y va menguando conforme se cumplen años. Y lo mismo sucede con su calidad. La contestación, señala el directivo médico de HM Fertility Center, Isidoro Bruna, es sencilla: cuánto más joven, mejor. Y recomienda: «ya antes de los treinta y cinco años». Desde ese instante «las probabilidades de éxito van reduciendo», aclara. ¿A los cuarenta prosigue mereciendo la pena? «La probabilidad de que funcione es menor, si bien es posible», asegura Bruna.congelar ovulos

¿Cuántos óvulos es preciso congelar?
No hay una cifra mágica que garantice el embarazo. Sin embargo, «hay estudios que estiman entre quince y veinte el número de ovocitos que podrían permitir una gestación en el futuro, con un ochenta por ciento de probabilidad», asegura Alexandra Izquierdo, directiva médica de ProcreaTec Clínica Internacional de Fecundidad.

¿De qué forma se extraen los óvulos?
Ya antes de empezar el proceso, el médico efectuará una ecografía transvaginal para descartar nosologías ginecológicas y para efectuar un recuento de folículos antrales —reserva ovárica—. Asimismo una analítica normal y un perfil hormonal para acotar con más precisión la capacidad que tienen sus ovarios para poder producir folículos, que son los sacos donde se hallan los óvulos inmaduros.

Después, se efectúa un proceso de estimulación ovárica por medio de un tratamiento hormonal, consistente en una inyección subcutánea diaria a lo largo de unos diez o bien doce días: «El propósito es provocar que el ovario fabrique más óvulos en exactamente el mismo tiempo», aclara Bruna. A lo largo de este periodo de tiempo, la mujer debe acudir a consulta para efectuarse ecografías cada 2 o bien 3 días.

«La especie humana está dispuesta para tener embarazos de un solo feto, con lo que frecuentemente la ovulación es de un solo óvulo. Las ovulaciones de 2 o bien 3 óvulos, lo que daría sitio a embarazos espontáneos gemelares o bien triples, son casos inusuales. Esta estimulación da sitio a que el organismo desarrolle múltiples en un mismo ciclo», agrega Izquierdo.

A las treinta y seis horas de haber constatado que están maduros —es decir, que tienen el tamaño adecuado—, se procede a su extracción en quirófano a través de una punción por vía vaginal, que acostumbra a perdurar menos de quince minutos y se efectúa bajo una sedación anestésica general, que —indica Bruna— es suavísima y tiene un tiempo de restauración cortísimo, entre una y 2 horas. Si bien el procedimiento es indoloro y al concluirlo se puede hacer vida normal, Izquierdo apunta que posiblemente la paciente sienta molestias afines a las premenstruales.

A lo largo de la extracción se puncionan los folículos y se consiguen los óvulos que poseen. Sin embargo, Izquierdo advierte que no siempre y en toda circunstancia es infalible: «A veces nos hallamos con folículos de los que no conseguimos ningún ovocito por el hecho de que son inmaduros o bien atrésicos —que se destroza de forma espontánea—, con lo que no pueden vitrificarse».

¿Cuánto duran congelados?
«La vitrificación de ovocitos consiste en una congelación ultrarrápida que evita la capacitación de cristales de hielo», señala Bruna. Una vez congelados se preservan en contenedores de seguridad con ázoe líquido a -ciento noventa y seis grados , con lo que «pueden continuar conservados a lo largo de decenas y decenas de años y presentar exactamente la misma calidad que si acabaran de ser extraídos, tras su desvitrificación», agrega. En verdad, en dos mil diecisiete nació un bebé cuyo feto se había congelado veinticinco años ya antes.

Una vez desvitrificados, prácticamente todos son viables: «Entre un ochenta y cinco por ciento y un noventa y cinco por ciento de ellos», aclara Bruna. Este proceso, prosigue este especialista, es equivalente a la primera una parte de una fecundación in vitro: «Su diferencia radica en que, una vez conseguidos, en vez de proceder a su fecundación, se congelan».

¿Qué ocurre cuando se decide ser madre?
El proceso es muy sencillo: una vez desvitrificados, hay que fecundar los ovocitos con el semen de la pareja o bien de un donante para conseguir los embriones y trasferirlos al útero a través de las técnicas de fecundación in vitro (FIV) o bien la microinyección espermática (ICSI). En la primera, los espermatozoides y el óvulo se ponen en un medio de cultivo simple con glucosa a lo largo de unas dieciocho horas a fin de que ocurra la fecundación; y en la segunda, se inyectan los espermatozoides con una microaguja en el núcleo del ovocito. Más tarde se trasfieren al útero «uno o bien 2 embriones como máximo para eludir embarazos múltiples», aclara Bruna.

«Este proceso se puede hacer en un ciclo natural (a lo largo de la ovulación, cuando el cuerpo de la mujer se prepara para cobijar un posible feto) o bien con una pequeña medicación que solo demanda tomar unos comprimidos o bien ponerse parches transdérmicos en labras a desarrollar un endometrio (mucosa interna del útero) conveniente», explica Bruna.

Ahora bien, se debe tomar en consideración la edad de la mujer para utilizar los óvulos. Agustín Ballesteros, presidente de la Sociedad De España de Fecundidad (SEF), aclara que el límite recomendado para su empleo son los cincuenta años, siempre que la mujer no tenga ningún problema médico que contraindique el embarazo.

¿Qué coste tiene el tratamiento? ¿Se puede hacer por la Seguridad Social?
El coste de la vitrificación de ovocitos (incluyendo la punción, visitas a la clínica, hormonas, etc.) fluctúa entre los dos mil quinientos y los tres mil doscientos euros, si bien depende de la clínica. Ciertas incluyen en este coste los 5 primeros años de criopreservación. Después, el costo anual de mantenimiento de los óvulos cambia entre los ciento cincuenta y los trescientos cincuenta euros. De momento, la sanidad pública solo cubre el tratamiento en procesos de preservación de fecundidad por cáncer, mas no para postergar la maternidad.

¿Tiene efectos secundarios?
Sí. Uno de los efectos secundarios más esenciales en un largo plazo es el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), que ocurre por la combinación de niveles elevados de estradiol en sangre — la hormona esteroide sexual femenina— con la hormona b-HCG recombinante, la empleada para provocar la ovulación, justo treinta y seis horas ya antes de la inseminación o bien de la punción. Esto, explica izquierto, «provoca una distensión abdominal con retención de líquidos». Si bien se trata de un efecto secundario que ocurre a lo largo del tratamiento y «desaparece con la próxima regla», aclara Bruna. Merced al seguimiento personal que se hace a la paciente, «la aparición de este síndrome es un hecho inusual», conrinúa Izquierdo.

Por otra parte, Rocío Núñez Calonge, directiva científica de la Clínica Tambre, apunta que la edad avanzada, el tabaquismo y las perturbaciones esenciales del peso anatómico pueden acrecentar las probabilidades de padecer dificultades a lo largo del tratamiento. Como podrían aparecer trastornos sicológicos, como ansiedad o bien depresión, a lo largo del proceso.

Pese a esto, «los ciclos de vitrificación o bien de fecundación in vitro son segurísimos y eficientes», asegura Bruna y recuerda que en España se efectúan centenares de miles. Por servirnos de un ejemplo, solo en dos mil quince, conforme datos del Registro del Ministerio de Sanidad, la cantidad ascendió a los ciento cincuenta y seis mil ochocientos sesenta y cinco. «Los peligros inherentes al procedimiento son mínimos (0,1 por ciento ), mucho menores que los de muchas intervenciones quirúrgicas ambulatorias», concluye Bruna.

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